viernes, 5 de julio de 2024

Lenguajes y textos en un mundo global (2010)

 

(ustedes) ya no son sus padres… sus padres son Axl Rose y Madonna… Los 5 minutos que pasas con ella no pueden competir contra ese bombardeo constante… Nos superan en armamento!” Diálogo de “Mentiras Verdaderas” (USA 1994 – James Cameron)

 

La cita, ilustraría cierto lugar común respecto al papel avasallante, omnipresente, que los medio de comunicación, apoyados en los avances tecnológicos, tienen en la vida cotidiana.

 

Los medios de comunicación (…), no sólo se limitan a constatar una realidad preexistente, sino que la crean[1].  La realidad es una “creación”, en la que no se puede tener la ingenuidad de antaño creyendo que está afuera y nos aproximamos a ella con mayor o menor sentido científico… Siendo que no habría una capacidad ilimitada de crearla, no obstante no puede dejarse de lado que si el sujeto se estructura a través del Deseo del Otro, que en su inicio se trasluce vía parental, el “malestar en la cultura” occidental[2] actual pivota en la revolución tecnológica y fuertemente a través de los medios de comunicación con un imperativo categórico (superyóico):  ¡¡CONSUME!!, lo que impacta en las nuevas formas de subjetividad (aunque hace mucho tiempo que se ha constituido este mandato). 

 

También es cierto que un creciente grupo de la población “se queda afuera” de la ola tecnológica a pesar de los tibios intentos de las naciones (en particular menos desarrolladas):  la iniciativa OLPC (One Laptop per child o Una laptop por niño)[3], en la que la Argentina estuviera incluida en una lista de países en los que arrancaría el proyecto (gracias a los buenos oficios de Adrián Paenza), no ha despegado en nuestro país (e incluso aunque “relanzada”[4], su implementación parece incierta y con objetivos “redefinidos”.  Cabe señalar que hay excepciones como con Uruguay, por ejemplo, que gracias al Plan Ceibal[5], inició ya en el 2007 la compra y distribución de los equipos).  Por otro lado, ¿Cuáles son las posibilidades dado los costos, para acceder a las delicias hipertextuales a través de medios masivos y amigables en nuestro país?  Los e-readers, gadget que permite el sueño de los lectores voraces de llevar una biblioteca a cuestas[6] y que facilitarían la lectura (dado que las computadoras aún en sus versiones de netbooks, no son tan cómodas como un libro e incluso fatigan mucho más visualmente)  cuestan alrededor de U$S 500[7] (lejos de los U$S 200 del primer mundo) además que se trata de una tecnología que todavía está dirigida a un público formados como lectores, no siendo “atractiva” para aquellos que están en vías de serlo (la mayoría están en blanco y negro y cuanto más “económicos” menores funciones, de modo que su target no permite todavía reducir los costos, a pesar de la increíble oferta que implican su capacidad, funcionalidad y portabilidad, impensables hace 50 años).

 

De todas maneras, los artefactos culturales construyen, al decir de Vigotsky, “nuevos órganos virtuales” que se basan en estas posibilidades mediadoras y que tienen un irreversible impacto en las generaciones que surgen bajo estos paradigmas[8]

 

Pero la tecnología sólo es una derivación del poderoso artefacto que es la lectoescritura y formas precursoras del hipertexto ¿Cómo resistirse a la belleza de los caligramas? ¿De “Espantapájaros” de Girondo, de la llave de Joan Brossa, de los de Apollinaire o de “Girándula” de Guillermo Torre?:

 


Realizados sin más que el pulso (los de Apollinaire) y con un artefacto simple como la máquina de escribir (Girondo, Huidobro y su “Triángulo armónico”) logran una riqueza que anticipa las posibilidades digitales.  En ese sentido, los apocalípticos vaticinios del fin de los libros a manos de la tecnología sólo son temores resistenciales, ya que aunque producen cambios (y uno de ellos por caso, la modificación cognitivamente que produce la “atención múltiple y simultánea” que los jóvenes internautas despliegan necesariamente frente a los contenidos web, bien podría calificarse de trastornos de la atención o add mirados desde otro ángulo si los resultados efectivos de dichas habilidades no hablaran por sí mismos[9]) muchos de ellos insospechados aún, las ideas no pueden ser reemplazadas por ninguna parafernalia técnica (como los efectos especiales no reemplazan el argumento en una película).

 

Claro que la tecnología, permite la belleza de sitios como los de los “notpoems”[10], la poesía visual de Joan Brossa[11] y tantísimos otros, “democratizados” y circulando por fuera de recomendaciones o establecimientos canónicos, la tónica registrada en Internet.


[1] Rodríguez, J. :  (2009) Clase nro 20  http://virtual.flacso.org.ar/mod/book/print.php?id=25779

[2] Aunque el surgimiento de nuevos polos productivos y tecnológicos en países como India y China por ejemplo, nos lleva lícitamente a sospechar que no solo se trata de Occidente

[3] http://es.wikipedia.org/wiki/OLPC (que arrastra sus propios problemas para su concreción también…)

[6] En mi caso, cargo alrededor de 50 libros de lectura “simultánea” en un antecesor de los e-readers pero que cumple con dicha función, una Palm TX, lo que supera largamente mis posibilidades de transporte de libros “de papel”.

[7] Si tenemos en cuenta que el costo de la canasta de alimentos ronda los $ 1.095,27 para una familia tipo (http://www.iefer.org.ar/nota/costo-de-vida-enero-de-2010.html) y que no es sencillo para todas llegar a cubrirla (http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1235388 respecto a la brecha en los ingresos de ricos y pobres), todavía son posibilidades lejanas para el grueso de la población.

[8] En los últimos tiempos, se habla de “generación Y” a los nacidos en una situación de consumo tecnológico impensable décadas atrás.

[9] En todo caso, toda la tecnología actual apunta a esto:  del hipertexto a los “zapping”, incluso de los informativos donde en el extremo inferior de la pantalla de televisión, durante la emisión de los mismos, aparecen textos en forma deslizante, que no tienen que ver con lo que los periodistas dicen, dividiendo la atención del televidente.

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